viernes, octubre 21, 2005

Don Elías, el grande


Habían pasado diez minutos del segundo tiempo, era la final del campeonato de fútbol brasilero. En el costado derecho del área rival se produce un foul que es sancionado por el árbitro. Las almas de los miles de Interistas que llenaban el estadio pendían de un hilo; el volante toma la pelota con suavidad y la pone sobre la hierba, da dos pasos hacia atrás, mientras sus compañeros le dan las últimas instrucciones para servir el tiro libre.
Nadie se dio cuenta, aunque lo daban por descontado, que el capitán del internacional de Puerto Alegre, el central del equipo, iba al segundo palo, entremedio de los dos altos zagueros del equipo rival.
El día estaba nublado y el sol no se veía por ningún lado.
El volante mira a sus compañeros instalados en el área, luego mira la pelota, da dos pasos y conecta un tiro libre con mucho efecto hacia adentro.
Un delantero salta pero no roza siquiera el balón, los defensas intentan despejar, mientras el pueblo de Puerto Alegre no respira y se levanta de sus asientos silenciosamente.
El capitán se mueve al medio del área y concentra sus fuerzas en el cuadriceps derecho, toma un impulso de gigante y da un salto de proporciones: su cuerpo se contornea en el aire y con un cabezazo recto, deja la pelota muerta en un rincón del segundo palo del arco rival, un rayo de luz que ilumina su testa, hace de la maniobra un sueño y le da la victoria en la final a su equipo. Su nombre: Elías Figueroa, el estadio se vino abajo, y un estruendo hizo temblar la ciudad. Finalmente eran campeones y se lo debían a su capitán, al mejor de todos.

jueves, octubre 06, 2005

ROBERTO BOLAÑO (1953-2003)


Sin duda, la muerte de Bolaño, dejó, aunque él no lo quisiera, a los "Bolañitos", haciendo un parangón a lo que él denominó los "Donositos", o los discípulos de Donoso.
La escritura de Bolaño, está en una búsqueda constante, ya sea a una Cesárea Tinajeros o a un Benno von Archinboldi. Qué buscaba Bolaño, sería imposible decirlo en tan pocas líneas. Esbozo que era comer, dormir y hacer el amor literariamente. En mi caso particular soñé con escribirle, pero en la medida que leía sus libros me daban menos ganas, y me sentía un insecto frente a su prosa limpia y original. Impactado con su muerte, no supe que hacer, se moría el maestro y la leyenda comenzaba a tejer redes insospechadas, mandé una carta a un diario de provincia, que el editor, muy amigo mío, decidió publicar, el día sábado, posterior a su muerte.
Yo soy un discípulo de Bolaño y un "Bolañito" más. Roberto hubiera destrozado esta idea y seguramente no estaría de acuerdo. Pero qué nos queda a los que queremos ser escritores. Bolaño abrió un camino sin vuelta a atrás y nos regaló unas incesantes ganas de escribir, hay una generación que no acepta su partida y lo recordará siempre, escribiendo. Con la secreta intención de superar al maestro.
Personalmente, creo que es uno de los mejores de su generación. Me parece un escritor muy original, que mezcla la ficción con la realidad de una forma magnifica, y cuando crees que está todo perdido, te tira un salvavidas y te vuelve a la realidad. Muy humano, muy elegante, a pesar de tratar muchos tópicos diferentes. Audaz en sus juicios y muy valiente en sus libros. Te entrega mucha literatura para aprender y entrega un narrador completamente desbocado.
Recomiendo los libros de cuentos, para empezar, entre otros Putas asesinas, Llamadas telefónicas y El gaucho Insufrible (postumo).En novela tiene muchos, y muy buenos, como por ejemplo: Estrella distante (a mi juicio el mejor) Los detectives Salvajes, Una novelita Lumpen, etc...Un pequeño alcance, para aquellos que disfruten de la nueva literatura original de latinoamerica.

Crítica Literaria: "La conjura de los necios de John Kennedy Toole


Leer el primer párrafo de La conjura de los necios supuso un hallazgo en todos los sentidos. Comencé a leer y tuve que seguir, intrigado y sorprendido. No era capaz de dar crédito a esa primera descripción del antihéroe americano.
Los personajes de este libro son como caricaturas de ellos mismos, rodeados de sus obsesiones y exagerados miedos. A pesar del humor que provoca la más placentera hilaridad, la atmósfera existencialista y desasosegada es parte de la temática de la novela. Los personajes están solos, devastados por las presiones exernas que les impiden lograr sus objetivos vitales. Sean cuales sean esa metas particulares, por muy descabelladas que parezcan, son la razón por la que existen esos personajes, los cuales no perderán la esperanza.
El autor mantiene el ritmo y la tensión de manera única y es capaz de mezclar en la coctelera humor y amargura para lograr un efecto espectacular. También es muy interesante el empleo de los puntos de vista externos e internos para la caracterización de los personajes. Se presentan al lector filtrados por el ojo del narrador, para pasar a escuchar sus propias voces y más tarde saber lo que opinan sobre ellos los demás integrantes de la historia. Esta variedad de puntos de vista hace que el lector sea participativo y medite sobre el texto al mismo tiempo que se divierte. Para un ciudadano de Nueva Orleáns, sin embargo, no debió resultar divertido verse retratado de esa manera. Los temas candentes de los EEUU como el racismo, el abuso policial, el capitalismo feroz, la caza de brujas, la manipulación de los medios de comunicación y el rechazo a los comportamientos ajenos a la desgastada moral americana están tratados con maestría por Toole.
Algo sobre Toole:
Tras terminar La Conjura De Los Necios, a sus 32 años, el autor intentó infructuosamente que la publicasen. Ello derivó en una profunda depresión que le condujo al suicidio. Gracias a la tenacidad e insistencia de su madre hoy podemos disfrutar de esta excelente obra galardonada con el Premio Pulitzer el año 1981. También podemos encontrar publicada La Biblia De Neón, novela escrita cuando el autor tenía 16 años.